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En los últimos dos meses he estado realizando tareas de mentoría, trabajando con cuatro maravillosas mujeres que se están planteando, partiendo de especialidades, expertise, y hasta de nacionalidades distintas, montar una startup.

Y está resultando una experiencia muy interesante, ya que la manera en que conciben la empresa pasa en primer lugar por la calidad y la manera en que se relacionan entre ellas.
Así, uno de sus valores bases es la amistad que se profesan, junto con una prioridad absoluta por sus respectivas familias. Dicho de otra manera, la prioridad de todas ellas son sus familias en primer lugar, pero al mismo tiempo valoran muchísimo su amistad en común, y esto último las hace conscientes del potencial que tiene cada una, y es el motivo primario por el que decidieron realizar un proyecto común.

Si bien casi todas ellas tienen experiencia profesional trabajando en empresas “normales”, a la hora de plantear como sería su propia empresa, que valor darían al cliente, o cómo lo harían, no tenían nada concreto ni escrito, ni sabían por donde empezar.
Creo que en este caso están en la misma situación de muchísimas personas a las que en esta época de crisis en España no les quedó más remedio que ser emprendedoras: tienen una gran voluntad y ganas de ir adelante, de arriesgar e intentarlo, pero a la hora de “bajar a tierra” les cuesta mucho concretizar porque no tienen una cultura de la emprendeduría o innovación, e incluso el lenguaje de empresa les suena raro y a veces incomprensible.

Una experiencia de mentoría de Startup

Si tuviera que resumir en unos pocos ítems cuales son sus principales problemas a día de hoy, pienso son estos:

  • falta de planificación
  • creer que el cliente necesita lo que ellas creen que necesita
  • desconocimiento de lo que significa emprender
  • falta de formación en gestión empresarial
  • priorizar el producto, o las buenas ideas, antes que el mercado

Para mi resulta muy enriquecedor e interesante poder hacer mentoría de esta startup.
Recuerdo que en la primera reunión yo iba preparado con documentación y deberes, y no había previsto ninguna “presentación” oficial, ya que nos conocíamos de antes… Pero la primera actividad que una de ellas planteó fue que hagamos una especie de meditación de 5 minutos, en donde todos estábamos sentados en círculo, en el suelo, mientras recitaba una poesía hecha para la ocasión y nos orientaba para que sintiéramos la energía positiva interior… Vamos, que en mi vida me hubiera imaginado semejante comienzo, aunque tengo que reconocer que fue una buena manera de crear un buen clima positivo.

Escribir

La parte más difícil de la mentoría es hacerles captar la necesidad de realizar seriamente el Business Model Canvas, el Value Proposition Canvas y, en general, cualquier actividad que implique tomarse un tiempo para pensar en cada cosa y escribirla.
Especialmente esto último, el escribir (pensado como una manera de replantearse y de reflexionar sobre un motivo particular), es algo a lo que son reticentes. Ya que si fuera por ellas saldrían mañana mismo a anunciar a los cuatro vientos que hacen esto y aquello, sin tener en realidad el más mínimo acuerdo entre ellas sobre como lo harían.

Crear valor

Otro motivo de dificultad es la gran capacidad que tienen de generar proposiciones de valor que no lo son realmente, sino que son solo frases marketineras, fruto en el fondo de estar sumergidas en el mundo actual e ir absorbiendo marketing todo el tiempo. Cuando luego les pido que expliquen como llevarían a la práctica ciertos “beneficios” sobre los que se han pronunciado con frases como “te haremos sentir así y asá”, van comprendiendo que del dicho al hecho hay mucho trecho.

Discutir y sentir

También he notado como se guían constantemente por lo que “sienten”. Esto en ocasiones es una gran ventaja, y en otras ocasiona dificultades. En la última reunión sucedió el primer desacuerdo serio entre ellas, y enseguida salió la frase “si esto es así yo me abro de esta empresa”.

Por mi parte nunca hubiera esperado semejante declaración, que atenta directamente contra la moral de los miembros y la supervivencia de la startup, en una etapa tan temprana (y crítica) del proyecto.

Por suerte, y como cosa positiva de esta forma de “gestionar a través de las emociones” (por decirlo de alguna manera), 5 minutos después de la discusión, y luego de un amplio intercambio de disculpas y contra-disculpas, las litigantes se abrazaron llorando y se reconciliaron. Y no llegó la sangre al río.

Una experiencia de mentoría de Startup

Valores

Esta startup tiene características interesantes ya que, pese a no ser estrictamente “familiar”, si que contiene una serie de valores intrínsecos en línea (creo yo) con lo que he mencionado en mi anterior artículo “Empresa, liderazgo, familia, y alto rendimiento” sobre la filosofía del “EFCS” (Employees First, Customers Second – Empleados primeros, Clientes segundo).

Ellas mismas han definido los valores que quieren que primen entre ellas y en el ecosistema humano que forma su empresa:

  • amor
  • unidad
  • sinceridad
  • apertura a todos

Se podría hablar largamente sobre cada uno de ellos y de como llevarlos a la práctica empresarial. Por el momento me conformo con que los hayan elegido, ya que los comparto y pienso que, a pesar de que son poco comunes en cualquier empresa, son mucho mejores que cualquier otro y forman una base muy sólida sobre la que construir otros valores empresariales más tradicionales.

 

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