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“Innovación” es una palabra que procede del latín innovatĭo, -ōnis que a su vez se deriva del término innovo, -are (‘hacer nuevo’, ‘renovar’), que se forma con in– (‘hacia dentro’) y novus (‘nuevo’). Algunos términos que tienen un significado similar son: ‘reforma’, ‘renovación’ y ‘cambio novedoso’.

Hoy en día la palabra “innovación” se ha convertido en un cliché que no ayuda a tener una base común de entendimiento y concienciación sobre lo que realmente significa.

El marketing, y su traslado al idioma que hablamos cada día, ha hecho que hoy cualquier cosa diferente o nueva sea llamada una “innovación”, y su concepto está tan diluido como el concepto de ser “green”: así como en su momento cualquier empresa, con una ayudita del marketing, se convirtió en “verde y ecológica”, hoy cuando uno mira alrededor parecen haber miles y miles de empresas “innovadoras”.

Lo resumió muy bien Bruce Nussbaum en su artículo de Business Week “Innovation is Dead. Herald The Birth of Transformation as The Key Concept for 2009“, cuando dijo:

La innovación murió en 2008 asesinada por el uso excesivo, el mal uso, el incrementalismo y el fracaso en su evolución. Los autores de estas malas prácticas fueron directores generales, consultores, comerciantes, publicistas y periodistas de la prensa de empresa que degradaron y devaluaron la idea confundiéndola con el cambio, la tecnología, el diseño, la globalización, lo último de lo último y cualquier cosa “nueva”.

El problema también viene del propio lenguaje, ya que la palabra “innovación” en castellano se refiere a:

  • un proceso mediante el cual se logra un cambio (aplicado a un producto, servicio, etc.) que es aceptado por el mercado.
  • al resultado mismo del proceso de innovación (es decir, cualquier producto, servicio, etc., resultado del proceso de innovación).

Por ejemplo, cuando hablamos de que los smartphones son una “innovación” nos referimos tanto al proceso de creación del dispositivo (que va desde que se lo “pensó”, hasta que se vendió exitosamente el producto final), como al teléfono mismo (que es el resultado del proceso de innovación).

Pero realmente lo que sucede es que innovar es difícil, y requiere saltos de gigante hacia adelante o atrás, o hacia los costados… pero no más de lo mismo. Y por eso mismo las empresas “innovadoras”, en el sentido de aquellas capaces de hacer algo realmente “nuevo” (no existente previamente), son en la práctica muy pocas.

Para empeorar las cosas, existen también decenas de definiciones de lo que es una innovación, y de lo que significa innovar, que expresan significados totalmente abiertos (en el sentido de que cualquier cambio positivo es una innovación) hasta otros muy específicos centrados solo en el ambiente empresarial.

Creo entonces que debemos tener bien claras estas diferencias:

  • Novedad: algo nuevo, como por ej. los colores del iPhone.
  • Creación: algo nuevo y valioso, como por ej. una colección de moda otoño-invierno.
  • Invención: algo nuevo, con potencial, que esté patentado.
  • Innovación: algo nuevo y singularmente útil, como por ej. el modelo de negocio de Ryanair.

No obstante esta clasificación, y como ya hemos visto, cada empresa deberá definir para sí misma que significa para ella innovar.

Tipos de innovación (I)

Las más típica clasificación de los tipos de innovación, enfocada en el impacto esta tendrá, es:

  • innovación incremental: innovación que se produce en base a añadir pequeñas mejoras en productos, servicios, etc. Generalmente su origen es el escuchar a los clientes en un mercado determinado.
  • innovación disruptiva: innovación que genera un producto o servicio que produce un efecto disruptor, en el sentido de que se “come” al mercado, acabando con todos los participantes tradicionales del mismo, o que directamente crea un nuevo mercado, el cual no existía anteriormente.

Disrupción!

Y he aquí otra palabra relacionada con la innovación que también ha perdido casi todo su sentido: disrupción.
Miles y miles de artículos hablan sobre empresas “disruptivas” y pareciera como que el único objetivo de la innovación es ser disruptor. Algo que es sumamente difícil, y que en realidad pocas empresas han logrado (el MIT se atrevió a publicar un listado de 50 empresas “disruptivas” en 2013, pero en 2014 ya las llama “smart” y no usa más ese término).
Como efecto secundario de esto muchos hablan entonces de la “innovación incremental” como algo un poco de segunda clase (¡lo cual no es cierto!).

Al respecto, solo un aviso:

Todas las predicciones sobre los mercados que crearán las tecnologías disruptivas tienen solo una cosa en común: todas están equivocadas.

Incluso hay quienes, como Forbes, aplica el término “disrupción” no a una innovación, sino a las personas, llamándolas “disruptivas”.

Tipos de innovación (II)

Personalmente a la hora de clasificar tipos de innovación desde el punto de vista de su impacto en la sociedad me gustan mucho las definiciones dadas por Clayton M. Christensen en el artículo “A Capitalist’s Dilemma, Whoever Wins on Tuesday“. En él, este reconocido estudioso de la innovación en empresas realiza la siguiente clasificación de las mismas:

  • Innovación de “empoderamiento”: son las que transforman productos caros en otros más baratos que las personas puedan comprar. Son innovaciones que crean nuevos puestos de trabajo (incluso millones) que a veces no se pueden llenar porque aún no hay quienes tengan las habilidades suficientes para cubrirlos. Ejemplo: la radio a transistores de Sony.
  • Innovación de “sostenimiento”: son aquellas que reemplazan los productos antiguos por nuevos modelos. Sirven para mantener vibrante a la economía, pero no agregan capital a ella.
  • Innovación de “eficiencia”: estas son las más comunes en nuestra economía, y son las que reducen o simplifican los procesos en la creación y entrega de un producto o servicio existente. Son una parte natural del ciclo económico y causan una reducción del número de puestos de trabajo disponibles. Además, sirven para liberar capital.
    Ejemplo: el sistema de producción just-in-time de Toyota.

Otra clasificación muy importante es la que muestra los 10 tipos de innovación posibles dentro de una empresa, en un marco desarrollado por Doblin, una empresa especializada en innovación del Monitor Group.
Ellos publicaron un libro llamado precisamente “Ten Types of Innovation: The Discipline of Building Breakthroughs” en donde presentan no solo cada uno de los 10 tipos, sino también la relación entre ellos y, más interesante aún, las 112 tácticas que ellos han descubierto para innovar dentro de cada uno de dichos tipos de innovación.

10 Tipos de Innovación

Curiosamente, un descubrimiento importante que hizo la gente de Doblin es que utilizar más tipos de innovación lleva a mejores resultados, y dificulta a la competencia el identificar y replicar la innovación.
Según ellos, los innovadores en promedio tienden a focalizarse en 1 o 2 tipos de innovación, mientras que los mejores innovadores integran 3 o 4 veces distintos tipos de innovación, creando propuestas más robustas y defendibles.

 Conclusión

Definir lo que es o no una innovación siempre es difícil, porque depende de con que mentalidad y conocimientos aborda la definición quien tiene la tarea de hacerlo.
En el mundo empresarial está claro que los esfuerzos se concentran en que, sea cual sea el significado que la empresa le da, las innovaciones deben tener éxito, y esto último tiene también un significado diferente para cada compañía. A veces “éxito” significa dinero, a veces solo obtener feedback, a veces crear conocimiento, y otras muchas variaciones.

 

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