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A la hora de aplicar el concepto de “gamification” (gamificación) en tu empresa, ¿cómo decides si realmente sirve para ese tipo de organización, o para un problema de negocio, o cualquier otro reto al que te enfrentes?
Hay cuatro preguntas que hacerse para determinar si la gamificación es un buen camino a seguir:

Motivación: la gamificación trata sobre la motivación. Y uno debe preguntarse ¿puedo crear valor alentando cierto comportamiento, si la motivación importa para la resolución del problema? Si la respuesta es sí, entonces la gamificación es un buen camino a seguir.
Típicamente hay dos situaciones en donde la motivación es importante. La primera son situaciones que involucran habilidades únicas, conexiones y trabajo en equipo. Son situaciones complejas que requieren más que simplemente presionar un botón. La segunda son situaciones muy aburridas y repetitivas.

Opciones significativas: aquí la pregunta es ¿las tareas involucradas en resolver el problema son lo suficientemente interesantes? ¿El sistema “gamificado” hace las cosas de manera que cuando el usuario elige opciones estas parecen interesantes, de tal manera que este se preocupe por lo que elige? El usuario tiene que sentir (y “sentir” es una palabra muy importante en este concepto) que hay opciones y que estas son significativas (al igual que en un juego se trata de elegir diferentes opciones todo el tiempo, que conducen a ganar o perder).

Image by WiredRyo

Estructura: ¿es posible “gamificar” efectivamente al sistema implicado en la problemática usando reglas y algoritmos? Si el problema a resolver es demasiado vago o subjetivo, o donde las reglas o los objetivos no sean lo suficientemente claro, la gamifación podría no funcionar. Incluso si este es un problema lo suficientemente interesante y que se podría beneficiar de la motivación.

Conflictos potenciales: ¿qué otras estructuras motivacionales hay en la organización? ¿El sistema “gamificado” entrará en conflicto con ellas? En una empresa normalmente ya existen dos estructuras motivacionales básicas para los empleados: el salario, y el deseo de este de no ser despedido. Estas no necesariamente entran en conflicto con un sistema “gamificado” que dice “haz esto porque es divertido y porque te motivará a ser parte de una comunidad para lograr cosas”.

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