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OpenSignal es una web dedicada a crear una base de datos de todas las torres de comunicaciones móviles, datos de fortaleza de señal de móviles, y puntos de acceso Wi-Fi alrededor del mundo, con el objetivo de ser una autoridad global en redes inalámbricas.

Ellos proveen visualizaciones y análisis sobre los datos recabados por sus usuarios a través de una app gratuita para móviles que les permite localizar las redes Wi-Fi abiertas más cercanas, tener mapas de cobertura móvil, y chequear la velocidad de su conexión.

Hace exactamente un año presentaron un estudio excelente que permitía visualizar la fragmentación de los dispositivos Android, y muchos otros datos relacionados.
Para realizarlo se evaluaron 682.000 dispositivos que usan este sistema operativo de Google (y la app de OpenSignal), descubriendo 18.796 dispositivos únicos (con un incremento de aprox. 36% respecto al año anterior).

Según IDC, y aunque hubo un pequeño bajón de las ventas a nivel global en Q4 de 2014, en 2015 la tendencia de ventas de dispositivos Android sigue creciendo (334,4 millones vendidos en Q1 2015), y quien tiene la parte más grande del mercado global es Samsung, con el 24,6%, seguido de cerca por Apple.
De todos los dispositivos vendidos, el 78% sigue teniendo el sistema operativo Android, y la fragmentación de versiones de Android es cada vez mayor.

Android, fragmentación, y seguridad

No obstante, semejante cantidad de ventas en un mercado hiper-saturado de modelos no ha sido un motivo suficiente para que Google se ponga manos a la obra con un sistema de actualizaciones de Android que permita saltarse al fabricante del dispositivo.
Esta manera de actuar, ahora que se ha descubierto el mayor bug de la historia de Android, que afecta a unos aprox. 650 millones de dispositivos, se revela completamente perniciosa, dejando potencialmente al descubierto los datos privados de millones de personas que, en su día, confiaron en el fabricante del móvil, tablet, etc.

El impacto de tamaño agujero de seguridad ha puesto en movimiento a los grandes fabricantes, y ahora (muy positivamente) los principales de ellos han acordado liberar parches de seguridad mensuales. Práctica que hasta ahora no había sido posible debido a que todos ellos montaban su propio software por encima de Android, y entonces cualquier parche al sistema operativo podía en teoría afectar su funcionamiento, lo que hacía que los parches de seguridad tardaran meses o años en ser liberados (el proceso de liberar una actualización o parche de Android es complejo, y puede ser visto en esta infografía).
Si a esto le sumamos que estos fabricantes viven de vender estos dispositivos, y que por tanto no les conviene hacer actualizaciones a modelos “antiguos” (entiéndase no mayor a 2 años de antiguedad), pero que las personas a pesar de ello los siguen utilizando, tenemos una auténtica bomba de relojería de seguridad.

Comparativamente, y gracias al control que tienen sobre su plataforma de hardware y software, Apple tiene muy poca fragmentación, lo que redunda en una política de actualizaciones del sistema operativo IOS mucho más frecuente, y por ende en una mejor seguridad para los usuarios. Algo que ellos aprovechan muy bien a la hora de hacer marketing.

Por lo tanto aquí vemos claramente los pro y los contra de dos modelos de negocio diferentes:

  • el “abierto” de Google, en donde este vende su sistema operativo a cualquier fabricante, perdiendo el control del mismo, pero al mismo tiempo permitiéndole un acceso a un mercado mucho mas amplio.
  • el “cerrado” de Apple, en donde su control sobre la experiencia de usuario es la piedra angular en la que se basa para conseguir un éxito contundente.

¿Es este el precio que los usuarios tienen que pagar debido a la popularización de Android, que lo ha convertido en algo así como “el móvil del pueblo”?
Probablemente si, mientras los fabricantes de dispositivos que usan Android no prioricen la seguridad en sus productos por sobre las ventas.

Me recuerda un poco al mercado de las comunicaciones en España hace años, cuando lo único que importaba era conseguir clientes nuevos, y no retener ni dar un buen servicio a los clientes “cautivos”. El tiempo, la competencia, y algunas leyes, han puesto a los players de este mercado en su lugar, y hoy en día se nota el cambio.

Ojalá esto mismo suceda en el mercado de dispositivos móviles, en beneficio de la seguridad de la información de millones de personas.

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