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El “Internet de las Cosas” (IoT, Internet of Things) contiene la idea de que los objetos ordinarios, desde los termostatos y zapatos hasta coches y lámparas, traerán sensores incorporados y se conectarán por Wi-fi a Internet.
Estos dispositivos entonces enviarán y recibirán datos que pueden ser analizados y usados para realizar acciones.

Como la tecnología es cada vez más barata y robusta, un número cada vez mayor de dispositivos se unirán al “Internet de las Cosas”. Aunque muchos de los cambios de los dispositivos de cada día estarán ocultos y los consumidores no los notarán, el efecto a largo plazo tendrá un impacto positivo enorme en las personas y la sociedad.
Un mundo conectado es capaz de cualquier cosa: desde mejorar la salud personal a reducir la contaminación y hacer más productivas a las industrias.

El “Internet de las Cosas” ofrece soluciones a los grandes problemas sociales, pero esta visión de un mundo totalmente conectado no será alcanzada sin la iniciativa y el liderazgo de quienes hagan las políticas para promocionar su implementación y evitar los fallos en el camino.

10 políticas para desbloquear el potencial del Internet de las Cosas

El tamaño y los límites potenciales del IoT es enorme, con más de 16.000 millones de dispotivos estimados en uso hoy en día, y muchos más por venir. En 2020 la cuenta total se espera se acerque a los 40.000 millones. Este crecimiento es visible prácticamente en cada industria. En 2020 el número de dispositivos wearables sobrepasará los 100 millones, el número de coches conectados a Internet excederá los 150 millones, y el número de luces wireless (sin cables) conectadas alcanzará los 100 millones.
Se preveé que el gasto total global en el IoT crecerá hasta aproximadamente 3 trillones de dólares en 2020.

Al caer las barreras tecnológicas y adoptarse el IoT, sus potenciales beneficios dependen en parte de como responden a esta tecnología quienes hacen las políticas. Hay cuatro aproximaciones principales que se pueden realizar hacia el IoT:

  1. Regulaciones precautorias: algunos políticos se enfocan en el riesgo potencial asociado con el “Internet de las Cosas” (IoT) y quieren regularlo de acuerdo a esto. Ellos piensan que las regulaciones preventivas incrementarán la confianza del consumidor y por lo tanto aumentará su adopción, pero la realidad es que las reglas “duras” impondrán costes, limitarán la innovación, y harán más lenta su adopción.
  2. No intervención: hay políticos que resisten las leyes y regulaciones del IoT porque creen que el mercado libre opera independientemente de las intervenciones gubernamentales, con lo que se alcanza el máximo beneficio posible para el consumidor.
  3. Innovación indígena: hay quienes ven el IoT como una oportunidad para crear oportunidades de exportación para las empresas locales. Estos políticos podrían apoyar políticas que obstaculicen la competencia de las empresas extranjeras en el mercado nacional, adoptando estándares técnicos nacionales en lugar de adoptar los internacionales. Estas políticas son contrarias a la competencia y crean mercados fragmentados para el “Internet de las Cosas”.
  4. Campeones de la tecnología: algunos políticos han tomado un rol proactivo para acelerar el desarrollo e implantación del IoT, tal como dar fondos para investigación en redes de sensores, crear proyectos pilotos para smart cities, prevenir la sobre-regulación de las tecnologías de salud wearables, y proveer incentivos para la implantación de smart grid. Estos políticos ven al Gobierno como un socio crucial en promover los beneficios del uso de estas tecnologías.

Reconocer por que las tres primeras aproximaciones están equivocadas es crucial para desarrollar una política para el “Internet de las Cosas” (IoT).
Su estatus como una innovación emergente necesita la vía de los “campeones de la tecnología” para crear un marco político totalmente consciente de sus beneficios, permitiendo la innovación futura, y protegiendo responsablemente contra el mal uso sin restringir su capacidad para entregar beneficios sociales, cívicos, y económicos.

10 políticas para el “Internet de las Cosas”

  • Trazar el curso de adopción.
  • Liderar con el ejemplo.
  • Buscar asociaciones para eliminar los obstáculos.
  • Reducir las barreras regulatorias y retrasos para poner dispositivos smart en el mercado.
  • Minimizar el coste regulatorio de la recolección de datos.
  • Facilitar el compartir y re-usar los datos.
  • Buscar mejores datos implacablemente.
  • Reducir la “división de datos”.
  • Utilizar los datos para hacer frente a problemas difíciles.
  • Cuando se necesiten normas para proteger a los consumidores, hacerlas enfocadas y específicas.

NOTA: este artículo es una traducción resumida del artículo “10 Policy Principles for Unlocking the Potential of the Internet of Things“, escrito por Daniel Castro y Joshua New en la web del ITIF (The Information Technology and Innovation Foundation).
En la web original se puede encontrar una versión más completa, en un pdf descargable.

 

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